Torrelodones, el pueblo donde se eternizan las obras



Cuando no es el Covid, es Filomena o surge la sorpresa de que aparezca granito en el subsuelo de Torrelodones. Excusas no le faltan a un equipo de gobierno al que se le eternizan las obras. Ocurrió en Prado Grande donde se cambió un histórico muro de piedra por un amasijo de hierros amarillos, ocurrió en ese campo de rugby al que le faltaron metros para poder ser homologado y ocurre ahora con las obras que han sembrado el caos en el centro del pueblo o en Rosario Manzaneque. Y, sobre todo, ocurre en esa Biblioteca, pomposamente llamada Caja de la Cultura, que lleva cuatro años en obras y en la que ya se han invertido 3,8 millones de euros. Las obras empezaron antes que la remodelación del Santiago Bernabéu y no parece que vayan a terminar antes de su finalización, porque nuevamente están paralizadas ¿Cuál será la nueva excusa? ¿La crisis energética? ¿El impuesto de plusvalías?


La Biblioteca de la Colonia merece que hagamos un poco de historia.


La Colonia de Torrelodones ya disponía de un impresionante edificio que se había rehabilitado para dedicarlo a Biblioteca, el palacete de La Solana, para el que el poeta Juan Van Halen había donado su colección de más de 8.000 libros que tuvieron que devolverse por el nulo interés del equipo de gobierno en continuar con este proyecto que tenía previsto albergar el Centro de la Poesía Contemporánea Española. Sin embargo, se prefirió destinar el edificio a un coworking que ninguna empresa ha querido gestionar. Para justificar este despropósito, el equipo de gobierno anunció la compra de un nuevo edificio donde se instalaría la Biblioteca, ya sin la perdida colección de Van Halen, para cuya adquisición Vecinos por Torrelodones intentó saltarse los procedimientos legales de compra pública. Una vez descubierto el hecho, se vieron obligados a improvisar una licitación ad hoc, porque ya se había comprometido con su propietario, y tuvieron que hacer una modificación de normas urbanísticas para que nadie más pudiera encajar en los requisitos preestablecidos.


Desde entonces las paralizaciones han sido continuas, es frecuente ver que no hay nadie trabajando en las obras o que, como en el mito de Penélope, se desteje de noche lo que se teje de día: se hormigona y se deshormigona lo previamente hormigonado, se quita el suelo de cerámica y se pone uno de madera que se vuelve a retirar después...


El 23 de octubre el alcalde de Torrelodones anunció en la emisora de radio municipal que ya se habían resuelto los problemas que impedían el avance de las obras; sin embargo, tan solo seis días después aprobó en Junta de Gobierno una nueva paralización de las obras de la que todavía no ha dado ninguna explicación. Lo cierto es que los comerciantes y vecinos de la Colonia llevan cuatro años sufriendo las obras y nos tememos que todavía les queda mucho más. La culpa no es de Filomena, no es del Covid, ni siquiera es culpa de las plusvalías, la auténtica razón es la falta de gestión e incapacidad que demuestran el alcalde y su equipo de gobierno.

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