UNIDAD CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO



Un año más tenemos que señalar este Día en nuestro calendario para poder alzar la voz nuevamente por aquellas que no tienen fuerza para hacerlo, por las que dejaron atrás la pesadilla de sus maltratadores y aquellas a las que, esta violencia les costó la vida.


La Violencia de Género es uno de los problemas más importantes que tienen los países de la UE, las cifras son insoportables, en España más de 1.100 mujeres asesinadas en los últimos 15 años, sabiendo que esto es sólo la punta del iceberg.


Es un día para recordar a estos niños, a estas madres que ya no pueden defenderse y a todas las que todavía pueden salir del maltrato. Desde Mujeres en Igualdad queremos hoy, como cada día, volver a comprometernos con las víctimas. Siempre contarán con nuestro respaldo, nuestro apoyo y nuestra ayuda para salir de la violencia y recuperar su vida y la de sus hijos.


Hoy nos acordamos, muy especialmente, de las 37 mujeres asesinadas en lo que llevamos de año, de los cinco menores que perdieron la vida a manos de sus propios padres, y de los 24 menores huérfanos de esta sinrazón.



La violencia de género es la cara más dura y más cruel de la desigualdad que, por desgracia, continúan padeciendo las mujeres en todos los países de nuestro entorno. Las mujeres siguen siendo asesinadas por el hecho de serlo.


Una violencia que no deja de crecer en todas sus manifestaciones, con una multiplicación de la violencia sexual, cada vez más numerosa, más cruel y que se ceba con nuestras adolescentes. Una violencia contra los menores que la sufren en sus hogares, que interiorizan y normalizan, que les impide crecer con libertad, seguridad y paz.


Un aumento de la violencia entre la juventud, sobre la que hay que actuar urgentemente, porque son el futuro y porque merecen relaciones sanas donde prime el respeto, la libertad y la igualdad.


Por ello es necesario que sigamos dando respuestas y soluciones a las mujeres y a los menores que sufren en su casa el horror de la violencia. Es importante trabajar en la prevención desde las edades más tempranas, en la sensibilización, en la formación de los operadores que trabajan con las víctimas. Es vital que ofrezcamos a las víctimas la protección, atención, asistencia y recuperación que necesitan, es primordial que las víctimas sepan que no están solas y que hay herramientas para ayudarlas a salir del infierno de los malos tratos.


Y es necesario que los maltratadores sientan el rechazo de toda la sociedad y reciban un castigo ejemplar.


Hemos visto como el confinamiento, que ha llevado aparejado la restricción de movilidad, ha aumentado el riesgo de violencia de género, muchas víctimas han tenido que convivir con su agresor durante todo este tiempo sin interrupción, sin salida, sin refugio, sin escapatoria. Sus hogares, los que en teoría las protegían de la violencia del virus, se convertían en su cárcel contra un virus más potente, más violento, más letal y silencioso llamado Violencia de Género. Un virus que nos ha traído a todos incertidumbre, pero a las víctimas además vulnerabilidad.


Sin embargo, hoy queremos lanzar un mensaje de esperanza a las víctimas, se puede vencer al maltrato.


Pero debemos ser conscientes de que esta batalla la ganaremos sólo desde la unidad, el consenso y la suma de voluntades, por este motivo, creemos que ahora es el momento de seguir reclamando esfuerzo conjunto para vencer el maltrato, para resolver las carencias y las situaciones de urgencia con la mayor premura posible. Y para ello contamos con una de las herramientas más útiles que tenemos, nacida del consenso de la sociedad civil como fue el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género.


Un Pacto de Estado que es un hito histórico, pero también la mejor hoja de ruta para combatir esta violencia, con medidas transversales que nacen del trabajo y compromiso de las fuerzas políticas, administraciones y asociaciones que trabajan con las víctimas.


Un Pacto que necesita ser implementado en su totalidad para conocer su funcionamiento y corregir aquello que pueda mejorarse. No podemos paralizarlo, como se está haciendo por aquellos que no lo apoyaron ni lo harán en un futuro. Para ello es fundamental que el Gobierno se comprometa por completo en estos meses que le quedan de vigencia del Pacto, y se ponga al frente del mismo para renovarlo, blindarlo y garantizar su financiación y el cumplimiento de sus medidas. No es el momento de cambiar la Ley, ni abrir debates estériles para adjudicarse la titularidad de un Pacto que es del conjunto de la sociedad.


Sólo con la reedición de este Pacto de Estado estaríamos beneficiando a las víctimas, porque ellas son las que merecen nuestra unidad, consenso y compromiso.


Todos formamos parte de esta realidad y por tanto todos somos cómplices de que siga existiendo. Sólo juntos y juntas, hombres y mujeres, fuerzas políticas, administraciones y sociedad civil lograremos acabar con la violencia de género.


MUJERES EN IGUALDAD

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